"Sos (sólo de vez en cuando) todo lo que necesito."

martes, 3 de julio de 2012



-(...)¿Qué quiere decir?
-(…) Pero ello quizá se deba a que usted cree cierta a Rosaura (…) La adulteración no está en el documento, sino en la vida que el documento quiere probar. (…) Y usted busca a Rosaura. Usted busca la verdadera personalidad de Rosaura. No la va a encontrar.
-¿Puedo preguntarle por qué?
-Porque Rosaura no existe.
-Y por eso usted está aquí.
-No, no.  Digo que Rosaura jamás existió.
-¿Ah, no?
-(…) Rosaura sí es pura invención mía, una pura creación mía. Rosaura me pertenece  enteramente. Yo le di nacimiento, le di vida, forma, rostro, nombre. Yo pude hacerla desaparecer ¿Tiene una lapicera? Alcánceme ese papel. Mire: aquí tiene la escritura redonda y prolija de Rosaura ¿Ve? Rosaura escribía por mí mano (…) ¿No le digo? Yo fabriqué a Rosaura. La fabriqué aquí, aquí,  en mi cabeza. Rosaura era un ser imaginario, una entelequia, un sueño. Nada más que un sueño, un sueño. Yo sueño mucho, yo sueño mucho. Yo soy el hombre que soñó demasiado.
-(…) Pero a Rosaura…
-Por eso, ah, por eso me bastaba soñar con alguien, me bastaba que alguien apareciera en mis sueños,  me bastaba que alguien tomase intervención en mis sueños y fuese, en mis sueños, mi amante o mi verdugo,  para que, luego, despierto, para que, luego, en mi vigilia, alguien siguiera inspirándome deseo o repulsión (…).
-Pero a mí me interesa Rosaura. Hábleme de Rosaura.
-(…) Pero a usted le interesa Rosaura. Ya está aquí Rosaura, ya viene aquí Rosaura. En la salita, mientras retocaba el retrato de la dama rubia, me puse a imaginar… ¿Por qué no podía, a mí también, quererme una muchacha joven y hermosa? ¿Por qué no podía enamorarse de mí con la misma espontaneidad,  con la misma facilidad con que Matilde parecía haberse enamorado de Hernández? Sí, Hernández  tenía veintisiete años. Sí, era buen mozo. Pero ¿qué hay? ¿Todas las mujeres sólo mirarán que un hombre sea buen mozo? ¿Lo demás no cuenta? (…) Y lo que tengo yo aquí, aquí dentro, en el corazón, ¿no vale nada? Todos estos sentimientos, toda esta pureza, ¿es despreciable? ¿Nadie la quiere? ¿Por qué no podía ser que una mujer supiera descubrirme, así, tal como soy,  tal como soy en mi espíritu, y se prendase de mí? Una mujer que no se riese de mi estatura, ni del temblor de mis manos, ni de mis rubores;  que me hablase seriamente, tranquilamente; que no me aturdiera ni me ofuscara, y me permitiese pensar. Una mujer a la que no le importase saber que me llamo Camilo Canegato, ni me pidiera ir juntos a bailar, pero que, en cambio, se quedase conversando conmigo de arte, pintura, de música, y sólo con eso sintiera nacer su amor por mí. Usted no podrá creerlo ¿Eh? Usted se reirá (…) Yo no tengo fuerzas más que para soñar.
-Todos hemos soñado, alguna vez, algún amor ideal.
-Sí, pero no como yo, no como yo. Yo soñé demasiado, como se lo dije antes. Yo soñé hasta el punto de hacer que mi sueño penetrara en la realidad. Fue una absorción total de mis sentidos. Soñé a Rosaura en cuerpo y en alma. La tuve viva, viva, delante de mí, con su rostro, su mirada, sus gestos, su voz. Íntegra (…)

Extracto de "Rosaura a las diez" de Marco Denevi.






A veces creo que esto de idealizarme,
Y esperarme,
Y reencontrarme…
Sólo me llevó al abismo de no querer encontrarte para no manchar tus madrugadas de conversaciones con historial, las canciones de Charly con emoción y los viernes de lluvia sin turbación.


Cuando deje de habitar la Rosaura que hay en vos, ahí (sólo ahí) me voy a permitir madrugarte...








viernes, 22 de junio de 2012

The only exception





Ella que regala su amor en créditos; 
que se desarma en lágrimas cuando cree haberlo visto;
que calma su ansiedad con un poco de alquitrán;
que se levanta, come y se vuelve a acostar en forma tan orgánica;
que acelera el ritmo si lo nombran;
que lo indulta por citas inconclusas;
que ejercita su sístole y diástole recordándolo.



Que comparte con ella, desde el último detalle... Hasta la última lágrima de champagne.





jueves, 21 de junio de 2012

Let he be


I was always there confusing myself



-No, no cierres nuestro círculo.
-¿Hace falta que te diga que no quise cerrarlo?
-¿Cuándo dejaste de ser mi "peor es nada"?
-Desde que abandonaste rendez-vous y besos con sal.
-¿Sabes una cosa? Creo que te quería más de lo que creía.
-¿Y eso modifica tus planes?
-No. Simplemente los hace más difíciles.
-Me volaste la cabeza por dos días y no hice más que repetirle tu nombre al mar. La marea subió, bajó, volvió a subir y no te devolvió. Mi oído izquierdo se quedó con ganas de escucharte. Me inyectaste los sentidos de música y perdiste la partitura...
-¿Qué escenario nos encontrará mirando para el mismo lugar?


Te inventaste cien excusas para no cruzarla; y otras tantas, para que supiera que estabas a la vanguardia. Intentaste descifrar un crucigrama que sólo te llevó a repetir, en silencio, el monólogo que ella repetía cada viernes.
Le pediste al viento que llevara todos los círculos que no lograste cerrar, 
los mundos que no pudiste visitar,
los lugares que no te atreviste a pisar,
los árboles que temiste abrazar,
las manos que dudaste en soltar. 
Tu saldo fueron los chocolates que dejaste acumular en la guantera, un libro que restaba al activo, canciones de Charly que sonaban más tristes, el engaño barato del juego "dejame-nomedejes" y una sucesión de "viernes sin liaison" que bajaron por la columna vertebral paralizando hasta las ganas de seguir.


lunes, 18 de junio de 2012

Tan cíclico

Son las cuatro de la madrugada, y acá me encuentro bailando con vos.
Prométeme que cuando acabes tu vaso, irás en busca de revancha a otra parte.
No intentes vislumbrarme con halagos ni te invites a mi desayuno.

No estaré lista para un después, con flores y ataques de celos de colección.


No quieras enamorarme, hoy no es uno de esos días.




jueves, 14 de junio de 2012

UTOPÍA II



Me gustaría decirte que cada amanecer despierto y no te pienso. Que viajo a mi inconsciente y no te recuerdo. Que alzo mis valijas y no te anoto en mi lista de asignaturas pendientes; que tengo que vivir y no lo planeo. Que cada vez que brindo no miro las estrellas y te deseo lo mejor. Que llueve y no escribo, ni escucho canciones de amor. Que no lucho contra la soledad, que la venzo; que estoy sola, cerca y no me invento estrategias para conquistar tu mundo.


Por colofón: el amor no es un caso práctico de penal. Si eliminas la culpabilidad, con el error de decir lo que sentís, no hay delito. No hay culpa, no hay cargos de consciencia; yo creo, y siempre creí, que un descargo, va mucho más allá de las letras. A veces toca el corazón, y no tiene que ser estrictamente un indicio o una prueba de que la oportunidad de volver sigue persistente. Quizás hasta te sirve de despedida. Quién dice que podría venir bien una despedida sin decir Adiós. Qué importa la dignidad, de última, quizás es eso lo que vos querías. 

Quizás hasta te sirve 
para cambiar.


Siempre es preferible haber hecho algo a no haberlo hecho. No me arrepiento, entonces, de lo hecho. El problema es que ahora dudo, de haberlo hecho bien. 
Quizás pensarte de a ratos este un tanto equivocado, pero es la mejor forma de diluir ese perfume en mi negro sobretodo. Si te vas, no hay ningún tren que te traiga de vuelta. Me quedaré con la luz en las manos y guardarás este inconcluso en el bolsillo de tu camisa. 

Tal vez algún día el pianista no recite sonetos, porque no se los pida… Ese día será –no te lo prometo- quizás el comienzo.