Ella que regala su amor en créditos;
que se desarma en lágrimas cuando cree haberlo visto;
que calma su ansiedad con un poco de alquitrán;
que se levanta, come y se vuelve a acostar en forma tan orgánica;
que acelera el ritmo si lo nombran;
que lo indulta por citas inconclusas;
que ejercita su sístole y diástole recordándolo.
Que comparte con ella, desde el último detalle... Hasta la última lágrima de champagne.
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