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| I was always there confusing myself |
-No, no cierres nuestro círculo.
-¿Hace falta que te diga que no quise cerrarlo?
-¿Cuándo dejaste de ser mi "peor es nada"?
-Desde que abandonaste rendez-vous y besos con sal.
-¿Sabes una cosa? Creo que te quería más de lo que creía.
-¿Y eso modifica tus planes?
-No. Simplemente los hace más difíciles.
-Me volaste la cabeza por dos días y no hice más que repetirle tu nombre al mar. La marea subió, bajó, volvió a subir y no te devolvió. Mi oído izquierdo se quedó con ganas de escucharte. Me inyectaste los sentidos de música y perdiste la partitura...
-¿Qué escenario nos encontrará mirando para el mismo lugar?
Te inventaste cien excusas para no cruzarla; y otras tantas, para que supiera que estabas a la vanguardia. Intentaste descifrar un crucigrama que sólo te llevó a repetir, en silencio, el monólogo que ella repetía cada viernes.
Le pediste al viento que llevara todos los círculos que no lograste cerrar,
los mundos que no pudiste visitar,
los lugares que no te atreviste a pisar,
los árboles que temiste abrazar,
las manos que dudaste en soltar.
Tu saldo fueron los chocolates que dejaste acumular en la guantera, un libro que restaba al activo, canciones de Charly que sonaban más tristes, el engaño barato del juego "dejame-nomedejes" y una sucesión de "viernes sin liaison" que bajaron por la columna vertebral paralizando hasta las ganas de seguir.

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