Siempre es preferible
haber hecho algo a no haberlo hecho. No me arrepiento, entonces, de lo hecho.
El problema es que ahora dudo, de haberlo hecho bien.
Quizás pensarte de
a ratos este un tanto equivocado, pero es la mejor forma de diluir ese perfume
en mi negro sobretodo. Si te vas, no hay ningún tren que te traiga de vuelta.
Me quedaré con la luz en las manos y guardarás este inconcluso en el bolsillo de
tu camisa.
Tal vez algún día
el pianista no recite sonetos, porque no se los pida… Ese día será –no te lo
prometo- quizás el comienzo.

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