Por colofón: el amor no
es un caso práctico de penal. Si eliminas la culpabilidad, con el error de
decir lo que sentís, no hay delito. No hay culpa, no hay cargos de consciencia;
yo creo, y siempre creí, que un descargo, va mucho más allá de las letras. A veces
toca el corazón, y no tiene que ser estrictamente un indicio o una prueba de
que la oportunidad de volver sigue persistente. Quizás hasta te sirve de
despedida. Quién dice que podría venir bien una despedida sin decir Adiós. Qué
importa la dignidad, de última, quizás es eso lo que vos querías.

No hay comentarios:
Publicar un comentario