...Y así fue que un día decidiste animarte a compartir un café conmigo. Hubiese deseado empezar esta tragicomedia de un modo más singular, y con las formalidades que ameritaba tu montgomery gris.
Dada otra circunstancia, te invitaría a relatar primero, a probar qué tan hábiles somos en esto de volcar palabras y rehacer historias. Pero las cartas ya estaban marcadas, y este partido nunca iba a llegar a ser tan glorioso como lo pretendía -ya para ese entonces mi saco blanco estaba manchado con un poco de ilusión-.
Te fuiste enredando entre sillas vacías y sonetos de un piano que nunca escuchaste, terminaste siendo un rompecabezas.... Aquél que yo intentaba armar cada vez que te tenía enfrente.
Me dejaste con la sola idea de huir a lo nuevo. Dicen que aquél que se queda en lo conocido por miedo a lo desconocido se mantiene con vida pero no vive....
Vos querías verme reír, yo quería verte revivir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario